huecas

En realidad estaban huecas.

Se parecían tanto entre sí que ya sólo se oían palabras vacías, repetidas mil veces antes, por otras iguales a ellas. Tampoco quedaba nadie que les dijera una palabra diferente, que se saliera de su uniforme, y les llevara la contraria.

El problema vino cuando ya nadie quiso brindar con ellas.

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